Cuando era chico, mi abuelo (que también era mi padrino) me dio una carta con algunos consejos para la vida que perdí allá lejos, en el bosque de la infancia. No recuerdo nada de lo que decía. Una lástima. Hace un poco más de un mes, nació en San Francisco mi ahijada, Roma. Como todavía no pude ir a conocerla, decidí escribirle una carta que publiqué en Macanudo. Mi regalo de Navidad para ella. Esperemos que no se pierda.